Diez historias que se suceden como los tracks de un disco. Personajes que no pueden parar de contar sus historias. Como un vidrio empañado con vapor: oculta algo que hay detrás pero al mismo tiempo hace visible cosas que alguien ha escrito sobre su superficie y de otra manera no se verían. Historias acompañadas de música en vivo.

Un cowboy sueña con la pampa y con ñandúes en llamas, un joven pálido al que le causa placer visitar moribundos haciéndose pasar por amigo de la infancia, una mujer que canta una canción sobre los recuerdos que guarda una casa vacía…
La obra está construida a partir de diez situaciones diferentes donde los personajes son los mismos aunque lo que suceda sea diferente. Personajes que narran, se confiesan, se exhiben al público, se encuentran entre ellos.
El vapor como un estado de un elemento que se produce bajo determinadas condiciones. Ese estado trasladado a los cuerpos y relatos de los personajes. Estallidos breves.

Los textos de “Vapor” no fueron pensados para ser puestos en escena, no eran textos teatrales a priori, fueron escritos por el puro placer de escribirlos. Eso me dio una libertad que no había tenido en trabajos anteriores, una libertad para probar historias, estructuras y textualidades nuevas, al menos para mí.
La decisión de convertir esos textos en una obra significó trabajar con los actores para encontrarles su teatralidad. Fue un proceso muy intenso que, en general, disfrutamos mucho.
Los textos fueron escritos como quien graba un disco de rock. Cada una de las situaciones que componen la obra es como una canción que habla de los personajes y sus historias. Algo de la intensidad, la experimentación y la diversión de hacer un disco de rock fue también el clima que rodeó el proceso del trabajo.
El imaginario norteamericano del western, los cowboys, Las Vegas, el cine, las carreteras sin fin y el desierto de neón aparece fusionado con la pampa, los ñandúes, Buenos Aires, los hijos de la revolución y nuestra realidad más cotidiana.
“Vapor” es una obra donde hay una voluntad muy puesta en narrar historias, una obra repleta de narraciones, con personajes que no pueden dejar de contar sus historias.
El vapor empieza a empañar el vidrio y oculta cosas que suceden detrás, pero al mismo tiempo revela cosas que sin él no serían visibles. Hacer visible lo invisible, eso buscamos.

Dramaturgia y dirección: Mariano Pensotti
Escenografía y diseño visual: Jorge Macchi
Iluminación: Matías Sendón
Vestuario: Mariana Tirantte
Colaboración en la dirección y coreografías: Silvia Hilario
Asistencia de dirección: Maria Zambelli

Elenco: Juan Minujin, Uriel Milsztein, Nayla Pose
Música en Vivo: Ana Foutel

Vapor se estrenó en el Espacio Callejón de Buenos Aires en el 2004 y se presentó durante tres temporadas, hasta el 2006. El texto de la obra ganó el Primer Premio en el Concurso Germán Rozenmacher de nueva dramaturgia otorgado por el Festival Internacional de Buenos Aires.