1-
¿Es posible en estos tiempos inventar grandes ficciones que contengan lo que imaginamos junto a sucesos reales de nuestras vidas y de las vidas de las personas que conocemos? ¿Cómo influencia la historia de nuestras ciudades nuestra propia historia? ¿Qué sucede cuando la ficción es puesta dentro de un marco temporal concreto? ¿De qué manera contar 10 años de la vida de una persona? ¿Cómo incorporar la Historia más reciente, sobre la que aún no se ha reflexionado en exceso, a nuestras historias más excesivas?
Estas son algunas de las preguntas que están en el origen de “El pasado es un animal grotesco”.

Las historias de cuatro personajes a lo largo de 10 años, desde 1999 hasta el 2009. A través de fragmentos breves e intercalados se narran las vidas de cuatro personas de Buenos Aires desde los 25 a los 35 años, el momento en el que uno deja de ser quien cree que va a ser para convertirse en quien es, con el ocasional marco de fondo de los cambios sociales y económicos de esos 10 años.
Algunas de esas historias hacen foco en lo cotidiano y otras más en lo
extraordinario, algunas incluyen elementos documentales o autobiográficos y
otras se sumergen abiertamente en la ficción. A su vez cada historia se bifurca y ramifica en pequeñas historias secundarias.

Se trata de un intento de narrar una multitud de historias, a la manera de las
“novelas mundo” o los desmesurados relatos del siglo XIX, donde una ficción desatada es contenida por un marco histórico y temporal preciso.

La obra es actuada por sólo 4 actores. Encerrados en un disco giratorio que se mueve permanentemente ellos solos emprenden la heroica tarea de narrar y representar esa multiplicidad de historias, dando vida a docenas de personajes y situaciones.
Una “mega ficción” pero narrada con recursos escénicos mínimos.

2-
10 años atrás empecé a coleccionar fotografías dañadas que mensualmente tiraban de un negocio de revelados cercano a mi casa. No sabía para qué. Hace un tiempo el lugar cerró, ya casi nadie revela fotos, y yo volví a revisar las cajas llenas de imágenes dañadas que había acumulado, fragmentos borrosos y desechados de vidas de desconocidos. Muchos parecían ser gente de mi generación; el registro defectuoso de una década.
Recordé una frase de Balzac que hablaba de su arte como el intento de “fotografiar el alma de las personas y su tiempo”. Decidí tomar algunas de las fotos e intentar revivir el espíritu ambicioso de esas narraciones del siglo XIX contando la vida de cuatro personajes de mi generación a lo largo de 10 años usando las imágenes deterioradas como base para inventarlas.
Surgió un texto altamente narrativo, literario, lleno de sucesos y situaciones irrepresentables y al mismo tiempo de mucha libertad.
Pensé en la idea de “la identidad como construcción narrativa”: somos lo que narramos.
Y también en cómo la vida se vuelve ficción.

En la obra, sustentado en el esfuerzo épico de 4 actores que narran y representan una multitud de historias, el pasado se asoma como un animal entrevisto en la selva de los sueños, un animal que cambia de forma cada vez que lo recordamos, un animal grotesco.

3-
El inicio de las cuatro historias principales: un hombre quiere ser cineasta independiente pero por ahora sólo actúa en patéticas publicidades de cerveza; una mujer roba los ahorros de su padre carnicero para irse a Paris a vivir la vida bohemia de las películas de la nouvelle vague y termina en un parque temático que reproduce la vida de Cristo; una chica descubre que su padre tiene una familia paralela en el campo con la que se obsesiona; un estudiante y escritor amateur recibe una caja con una mano cortada dentro que cambia su vida.

4-
Narrativamente la obra desarrolla un procedimiento peculiar: las situaciones
representadas, lo que se ve, son momentos pequeños, actuados en tiempo real y
en clave cinematográfica, que dan cuenta de un momento específico en la vida de
cada personaje. Al mismo tiempo un narrador en vivo, uno de los propios actores, cuenta qué es lo que sucede con los personajes en ese momento particular, a la manera de una voz en off sobre las situaciones. A veces narra lo que le pasa a los personajes y otras veces cuenta sus pensamientos.

Narrar el pasado como poner la voz en off que le de sentido a los fragmentos dispersos de una película que se perdió para siempre.
El pasado como un animal extraño que debe ser inventado y atrapado a partir de rastros difusos.

5-
“The past is a grotesque animal” es el título de una canción del grupo Of Montreal. La escuchaba mucho mientras escribía el texto, su duración excesiva y su ambición narrativa hacían que la sintiera muy próxima a lo que estaba desarrollando. Decidí tomar el nombre e incluir la canción en la obra cuando las historias se acercaban a su final.

 

Textos y dirección: Mariano Pensotti
Escenografía y vestuario: Mariana Tirantte
Iluminación: Matías Sendón
Música: Diego Vainer
Asistencia de dirección: Leandro Orellano

Elenco original:
Pilar Gamboa
Javier Lorenzo
Juan Minujin
Julieta Vallina

El pasado es un animal grotesco se estrenó en Buenos Aires en Marzo 2010 en el Teatro Sarmiento. La obra fue producida por el Grupo Marea, el Complejo Teatral de Buenos Aires, Kunsten Festival des Arts, Festival de Otoño de Madrid, Theaterformen y Norfolk & Norwich Festival.
Durante Mayo y Junio del 2010 se presentó en el Kunsten Festival des Arts Brussels, Festival de Otoño de Madrid y Theaterformen en Alemania.
En Enero del 2011 fue reestrenada en el Teatro Sarmiento.
A lo largo del 2011 se presentará en Norwich, Bern, Berlin, Rotterdam, Zürich, Groningen, Ámsterdam y Ginebra.